NUESTRAS FRATERNIDADES DE VIDA

“Los curas necesitan ayudarse los unos a los otros para seguir desarrollando su vida espiritual e intelectual, y mejorar la cooperación en el ministerio. Tantas razones que dan ganas de suscitar una vida en común o una manera de compartir lo que cada uno vive, entre sacerdotes.”

Vatican II

MEDIOS  CONCRETOS DE VIVIR EL MINISTERIO

La SJMV  propone a sus miembros, medios concretos para poder vivir la gracia sacerdotal al servicio de la Iglesia diocesana. A fin de dar más frutos, los curas se apoyan medio exigencias apropiadas para poder responder a la llamada del Señor, día  tras día.

Con este espíritu, allí donde sea posible, crea fraternidades de vida común para fortalecer la misión. Saber acoger la mirada de tus compañeros  sobre tu vida o ministerio, para poder avanzar por el camino de la conversión a la escuela del cura de Ars.

Varias veces por año, se organizan unas sesiones con todos los miembros de la SJMV para un tiempo fraternal de revitalización.

Responder

a la llamada

del Señor día

tras día.

 

Para los sacerdotes

diocesanos  

Acogemos  con mucho gusto a los sacerdotes de la diócesis que se sienten llamados a caminar por este camión de fraternidad entre nosotros. Un tiempo de probación de al menos dos años es necesario antes de un compromiso renovable. Este tiempo permite un discernimiento  posible desde la diaconía. El seminario puede autorizar a los más jóvenes un primer descubrimiento de la sociedad.

Desde el 29 de junio del 2008 la SJMV puede incardinar a algunos miembros y llamar al sacramento del orden.

NUESTRAS FRATERNIDADES

La SJMV  propone a sus miembros, medios concretos para poder vivir la gracia sacerdotal al servicio de la Iglesia diocesana. A fin de dar más frutos, los curas se apoyan medio exigencias apropiadas para poder responder a la llamada del Señor, día  tras día.

Con este espíritu, allí donde sea posible, crea fraternidades de vida común para fortalecer la misión. Saber acoger la mirada de tus compañeros  sobre tu vida o ministerio, para poder avanzar por el camino de la conversión a la escuela del cura de Ars.

Varias veces por año, se organizan unas sesiones con todos los miembros de la SJMV para un tiempo fraternal de revitalización.

Acogemos  con mucho gusto a los sacerdotes de la diócesis que se sienten llamados a caminar por este camión de fraternidad entre nosotros. Un tiempo de probación de al menos dos años es necesario antes de un compromiso renovable. Este tiempo permite un discernimiento  posible desde la diaconía. El seminario puede autorizar a los más jóvenes un primer descubrimiento de la sociedad.

Desde el 29 de junio del 2008 la SJMV puede incardinar a algunos miembros y llamar al sacramento del orden.

FRATERNIDADES DE VIDA EN COMUN

La mayoría de los hermanos viven en fraternidades de vida en común de dos o tres sacerdotes. Todos los miembros se reúnen por lo menos una vez por mes en fraternidades locales de tres a seis sacerdotes. Durante estos encuentros se vive la Eucaristía en relación al ministerio de cada uno, una profundización doctrinal sin olvidarse de simplemente una vida fraterna.

… al servicio de la misión.

 

BASES PARA UNA VIDA SACERDOTAL FECUNDA

Las fraternidades de la sociedad Jean-Marie Vianney están patrocinadas por el santo cura de Ars, cuyo espíritu ajusta  la vida cotidiana y el ministerio de cada uno de los sacerdotes : importancia de los sacramentos (Eucaristía y confesión) preocupación por la misión, el sitio importante de la Virgen María, relaciones fraternas entre los demás. Para desarrollar y fortalecer una vida sacerdotal fecunda, la vida fraterna de la SJMV, se apoya en 3 columnas :

La oración común

Vivida como la fuente de la evangelización y el cemento de la fraternidad: oración en común, algunas horas del oficio rezadas juntos, tiempos de Adoración….los fieles están invitados para una mayor fecundidad apostólica.

La vida común

Se encarna de manera muy concreta en el hecho de vivir bajo el mismo techo, con hermanos en el ministerio y compartiendo, la vida cotidiana (por los menos una comida al día todos juntos), tiempos de dialogo, de descanso y de atención mutua.

La misión común

Basada en la voluntad de vivir en común una misión recibida por el obispo del diócesis. La parroquia es el lugar privilegiado. Cada uno tiene su propio ministerio, sus propias responsabilidades… pero la vida común hace que seamos todos  juntos los que carguemos la misión de cada uno.

Miembros de los cuales :

Miembros comprometidos definitivamente

Miembros comprometidos temporalmente

Sacerdotes y seminaristas en probación

FRATERNIDADES DE VIDA EN COMUN

“El proyecto de la SJMV es el de ayudar cada uno de sus miembros a vivir plenamente su vocación y su misión de sacerdote diocesano con el espíritu del cura de Ars. Al mismo tiempo la SJMV propone a sus miembros de vivir este ideal de manera comunitaria y, si se puede, concretamente viviendo juntos” (Estatutos de la SJMV n°26)

Fraternidades de vida en comun…

La mayoría de los hermanos viven en fraternidades de vida en común de dos o tres sacerdotes. Todos los miembros se reúnen por lo menos una vez por mes en fraternidades locales de tres a seis sacerdotes. Durante estos encuentros se vive la Eucaristía en relación al ministerio de cada uno, una profundización doctrinal sin olvidarse de simplemente una vida fraterna.

… al servicio de la misión.

 

BASES PARA UNA VIDA SACERDOTAL FECUNDA

Las fraternidades de la sociedad Jean-Marie Vianney están patrocinadas por el santo cura de Ars, cuyo espíritu ajusta  la vida cotidiana y el ministerio de cada uno de los sacerdotes : importancia de los sacramentos (Eucaristía y confesión) preocupación por la misión, el sitio importante de la Virgen María, relaciones fraternas entre los demás. Para desarrollar y fortalecer una vida sacerdotal fecunda, la vida fraterna de la SJMV, se apoya en 3 columnas :

La oración común

Vivida como la fuente de la evangelización y el cemento de la fraternidad: oración en común, algunas horas del oficio rezadas juntos, tiempos de Adoración….los fieles están invitados para una mayor fecundidad apostólica.

La vida común

Se encarna de manera muy concreta en el hecho de vivir bajo el mismo techo, con hermanos en el ministerio y compartiendo, la vida cotidiana (por los menos una comida al día todos juntos), tiempos de dialogo, de descanso y de atención mutua.

La misión común

Basada en la voluntad de vivir en común una misión recibida por el obispo del diócesis. La parroquia es el lugar privilegiado. Cada uno tiene su propio ministerio, sus propias responsabilidades… pero la vida común hace que seamos todos  juntos los que carguemos la misión de cada uno.

18 FRATERNIDADES SACERDOTALES

Francia :

Diócesis de Arras: Calais
Diócesis de Bayeux-Lisieux : parroquia de Lisieux y parroquia  de Cabourg Diocèse de Beauvais : Méru-Chambly, Estrées-St-Denis
Diócesis de Belley-Ars : Ars (hogar y seminario), Bourg-en-Bresse, Hauteville. Diócesis de Chambéry : Saint Jean de Maurienne
Diócesis  de Dijon : Gevrey-Chambertin
Diócesis  de Toulouse : Séminaire Saint Cyprien

Alemania :

Diócesis de Essen : Gelsen Kirchen Diócesis de Trèves
Diócesis de Paderborn

Congo :

Diócesis de Pointe-Noire

Canada :

Diócesis de Québec (Beauce y St Georges)

LOS LAICOS CONSAGRADOS

La renovación del  sacerdocio y de la vocación implica la ofrenda espiritual y la oración de todos.  Asi es que la sjmv acoge también a los fieles laicos que desean vivir el sacerdocio bautismal en la perspectiva de la sociedad. Se comprometen con su oración por los curas y apoyarles en su misión. Toman a pecho las vocaciones y la formación de nuevos curas. Como miembros asociados, participan a la vida de la sociedad según sus propias modalidades.

En general dos sesiones por año permiten, una revitalización regular. Cada año renuevan el compromiso personal y el don de si mismos, para la Iglesia y particularmente por los sacerdotes. Como respuesta a la llamada del Señor y según las necesidades de la misión, algunos laicos se sienten llamados a consagrarse totalmente al señor, a través del don entero de sus personas al servicio de la SJMV.

“El espíritu santo vuelve a los laicos cada vez mas conscientes de sus propia responsabilidad y les invita por todo el mundo a servir a Cristo y a la Iglesia” (vaticano II Apostolicam Actuositatem, n°1)

LOS LAICOS CONSAGRADOS

La renovación del  sacerdocio y de la vocación implica la ofrenda espiritual y la oración de todos.  Asi es que la sjmv acoge también a los fieles laicos que desean vivir el sacerdocio bautismal en la perspectiva de la sociedad. Se comprometen con su oración por los curas y apoyarles en su misión. Toman a pecho las vocaciones y la formación de nuevos curas. Como miembros asociados, participan a la vida de la sociedad según sus propias modalidades.

En general dos sesiones por año permiten, una revitalización regular. Cada año renuevan el compromiso personal y el don de si mismos, para la Iglesia y particularmente por los sacerdotes. Como respuesta a la llamada del Señor y según las necesidades de la misión, algunos laicos se sienten llamados a consagrarse totalmente al señor, a través del don entero de sus personas al servicio de la SJMV.

“El espíritu santo vuelve a los laicos cada vez mas conscientes de sus propia responsabilidad y les invita por todo el mundo a servir a Cristo y a la Iglesia” (vaticano II Apostolicam Actuositatem, n°1)

UN MODELO SACERDOTAL

Durante su época, muchas personas se precipitaban a Ars, para conocer a San Jean-Marie Vianney. Buscaban un consejo, una oración o fortalecer su fe. Hoy en día  El cura de Ars atrae a mucha gente bautizada o curas mismos. Por su vida simple pero llena de fe, habla a los contemporáneos y nos recuerda a cada uno, la realidad fundamental de nuestras vidas. “Dios está presente”. Convencidos de la poderosa intercesión, nuestra sociedad se da la vuelta hacia él, para rogarle, que nosotros, curas, estemos cada vez más ajustados a la gracia recibida por nuestra ordinación, en nuestro ministerio.

UN MODELO SACERDOTAL

Durante su época, muchas personas se precipitaban a Ars, para conocer a San Jean-Marie Vianney. Buscaban un consejo, una oración o fortalecer su fe. Hoy en día  El cura de Ars atrae a mucha gente bautizada o curas mismos. Por su vida simple pero llena de fe, habla a los contemporáneos y nos recuerda a cada uno, la realidad fundamental de nuestras vidas. “Dios está presente”. Convencidos de la poderosa intercesión, nuestra sociedad se da la vuelta hacia él, para rogarle, que nosotros, curas, estemos cada vez más ajustados a la gracia recibida por nuestra ordinación, en nuestro ministerio.